Con el lanzamiento de Spider-Man 2 a la vuelta de la esquina, PlayStation quería una idea que conectara con la gente antes de que el juego llegara a las pantallas.
Spiderman es, al final, un chico normal. Vive en un piso pequeño, se preocupa por su familia, va justo de dinero. Como cualquiera de nosotros. Y, aun así, tiene su propio videojuego.
Ahí fue donde lo vi claro: si él puede, ¿por qué el resto de la gente no? De ahí surgió crear una acción pensada para quienes nunca salen en pantalla, pero también forman parte de la historia.